Cortometraje

En el pasado, las cámaras se utilizaban exclusivamente para grabar documentales sobre máquinas locomotoras, trenes y otros medios de transporte. Estos documentales captaron rápidamente la atención de la gente, pero pronto empezó una demanda pública por películas un poco más creativas. En ese momento, las cámaras pasaron a manos de los artistas y empezaron a realizarse cortometrajes. Los cineastas experimentaron todo lo que pudieron con las grabaciones, ya que era algo totalmente nuevo para ellos. Algunas de las técnicas y efectos especiales que se crearon entonces son utilizadas todavía (como, por ejemplo, los primerísimos planos). La gente quedó maravillada con esas grabaciones entretenidas de poco tiempo y, pronto, empezaron a reclamar más y mejor. Los directores continuaron creando cortometrajes pero hubieron algunos pocos que se atrevieron a aumentar el tiempo de duración de sus películas. Esa nueva modalidad se hizo rápidamente popular entre el público que pareció dispuesto a pagar para ver largometrajes más profundos. No obstante, al principio de la década de los 20, los cortometrajes se hicieron notar por encima de las películas largas. Un mercado encabezado por Walt Disney, Charles Chaplin y Laurel y Hardy, entre otros, llevaron al cortometraje en los primeros puestos de la lista de popularidad. No obstante, con el paso de los años, la sociedad y la televisión han ido alabando el largometraje, cosa que ha hecho que los cortometrajes queden en segundo plano, reduciéndolos al ámbito publicitario, solo. De todas maneras, nuestros antepasados nos han dejado en herencia algunas perlas como El viaje a la Luna (Le voyage dans la lune, 1902) de Georges Méliès, los famosos cortometrajes cómicos del Gordo y el Flaco (Laurel y Hardy) y los míticos cortos que consagraron a Chaplin como a un maestro del séptimo arte. Lo más importante antes de empezar a rodar cortometrajes es ver cortometrajes, documentarse.

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